De Navidad, Grinch y otras cosas...

Hay veces que la Navidad nos oprime, nos duele, nos cala el alma... y es como si apareciera el Grinch escondido que tenemos y solo deseamos que las fechas pasen de largo como cualquier otro día,sin embargo algo sucede, llega alguien y te trae un adorno, o un niño se acerca para darte una sonrisa.... y el color grinch comienza a desvanecerse tomando el color rosado y rojo, las sonrisas empiezan a aparecer... y las ganas se vuelven fuerzas, involucrándonos cada vez más en el Espíritu Navideño.

Y se calienta el corazón, surgiendo los más bellos recuerdos, desde la infancia hasta la actualidad...

De cuando niño esperabas con ansia la cena con la familia, tal vez esperando los buñuelos con miel o recoger los dulces de la bota del árbol, y quedarte dormido soñando con la historia de Jesús que comentaban tus abuelos... Y eso nos hace sentir nostalgia, sin embargo ahora hay otros pequeños dispuestos a escuchar la historia y nuestros hijos harán la cena para que nos sentemos al lado del árbol y sonríamos, disfrutando de las nuevas etapas.

Añoramos a los que ya se fueron, añoramos lo que vivimos de niños, sin embargo hoy nos toca ser el eje y hacer la Luz para los que empiezan... y ellos nos recordarán con la mirada hermosa de aquél día.

Ser Grinch nos aleja del mundo (aunque por dentro estemos llorando y suplicando estar en el)

Navidad nos acerca, nos alienta, nos llena de calidez, de sueños, de alegría... Abramos la puerta de Amor cada día, siendo generosos con quién más lo necesita y abrazando los sueños de nuestros niños contándoles la historia de Jesús.

La Bondad nos protege, la Armonía nos hace felices, regalar alegría llena el corazón.

Hagamos de esta Navidad un sol para todos, cada día es un regalo de amor.

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