Que no te venza...

Es dura y fría la mañana,
sabiendo que has enfermado,
mi cielo se cubre gris estaño,
pero un rayo rompe...
trayendo esperanza.

Porque la luz de tus ojos llena,
de amor y fuego tu entorno,
porque eres bueno y tu entrega,
es innegable, eres un roble.

No romperán tus sueños y deseos,
porque has forjado tu camino,
y las piedras no detendrán el curso,
y sí, decorarán tus pasos.

Dulces tus ojos vivarachos,
grave tu voz, aunque amable,
risas que desarman ante tus bromas,
hacen de mi vida indomable.

Camina e ignora la enfermedad,
porque necesitas que pase...
yo estaré para poderte abrazar,
y juntos volver a soñar.



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