Me dejaste ir.

Me dejaste ir muchas veces,
me dejaste ir todas las veces,
hasta que el dolor me hizo ver,
que me dejaste ir, porque no me quieres.

Tu soberbia me dejó ir,
sintiéndote un rey sin un latir,
creyendo que siempre volvería,
de rodillas, siempre por ti caería.

Lo que olvidaste fué aquél dicho,
"tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe"
y un día mi corazón de herirlo tanto se rompió,
ahora tendrás que curarlo o dejarlo con amor.

Aún esperas resplandores, luces vanas miserables,
a Dios le pido te llene de luz y amor verdadero,
deja de ser fatuo y llegarán las bendiciones,
aunque no quieras más, lo que yo te ofrezco.

Autora: Lety Ave

©Derechos Reservados ®1996 - 2015