Una carta de amor...

He aprendido a amarte de mil formas; en los días donde te ocultas hasta de ti mismo, donde el dolor es tanto que no quieres cercanías. En tus silencios, en tu compartir conmigo a tus seres amados, en las fotografías de los paisajes que miras, en el trabajo, días, entendencias, palabras. En la risa, pasión, ternura; en la amistad que se forja en entregas de confianza, en la querencia de dos cuerpos respirando un solo aliento, llegando al mismo tiempo a la orilla de la vida que trasciende a las ausencias; como olas profundas, intensas, renovadoras, libres.

He recorrido este sendero contigo y sin ti; a veces de manera lenta, con lágrimas, con serenidad, con risas, esperas; comprensión de ambos a muchos niveles, tantos que sé que nos conocemos en la oscuridad y la luz, que por eso nos queremos y respetamos más; que pase lo que pase un día nos volveremos a topar en cualquier esquina, de cualquier ciudad.

Hoy, el amor hacia ti, es de compañeros profundos, largos, apasionados, dulces, tiernos, intensos. Donde los demás perderían, nosotros hemos ganado la eternidad y buscaré conservarla a pesar de la presencia; tú estás donde debes estar. Yo siempre en el camino...

Ojalá pueda ser clara, decirte lo que se instala en cada poro de mi, en cada célula. Te veo riendo, no rindiéndote; sentado en el borde la cama con tu cabello cayendo en tu cara; y es tan dulce la imagen que mi corazón no tiene manera de sentir frustración por tu no estar a mi lado, a pesar de lo que implica no poder verte, estás tan dentro del corazón que con sólo respirar estás en cada inhalación.

Es difícil explicarlo con letras, palabras... quizás sólo en silencio si tocas mi corazón sabrás lo que intento decirte; como dice Galeano "sabemos que son verdaderos los corazones de nuestros amigos"; añadiría, compañeros, amantes, cómplices, como fuimos, un día tú y yo.

Hoy te amo de una manera más... a ti que eres como el sol de mediodía; una forma que va más allá de todo concepto. Un día cielo mío estaremos reunidos y volarán los pájaros en libertad. Mientras ese día llega, sabe que esta mujer francamente ha aprendido a amar y en eso está el significado de la vida en la trascendencia a "ser" a pesar de no estar. El camino de la serenidad es una posibilidad ante el silencio... ¿verdad?.

Besos y abrazos infinitos.
Te amo y ... no te digo nada ... todavía.

Autor Ylia